Es virgen.

Va conmigo,

si el sol me irradia de frente,

ella se extiende a mi espalda.

Plana, sin relieve, silenciosa y alargada.

Va pegada a mi y ni siquiera me pesa.

No canta, no respira, no es dueña

de sí misma.

Va conmigo,

si el sol me irradia los talones

ella se me adelanta.

Y no tiene prisa ni risa, ni tan siquiera sonrisa.

Ni se va con la brisa.

No es de seda roja.

Está muda y proyectada…

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