En aquella cena todo sucedió muy rápido.
Mi vida las treinta y seis horas siguientes fueron definitivas para adentrarme en este mundo de espionaje del que tan sólo mis superiores tienen conocimiento.
En esas intensas horas, entre otras cosas también descubrí que todo había sido organizado para mi reclusión.
Un futuro diferente al que me imaginaba estaba delante de mi.
Hablábamos de las relaciones internacionales, de las políticas públicas y tantos otros temas de interés para mi formación.
Mi profesora Agnes es miembro hace muchos años de este grupo. Ella me explicó, ella me inició…
Tres meses de intenso aprendizaje y evaluación constante.
Porvocar un atasco en el centro de Bilbao, memorizar horarios, destinos de diez vuelos en un aeropuerto.
Y ahora ella es mi enlace superior.
Me hacía de pronto, recordar medidas de seguridad: salidas, cámaras, interruptores de cualquier estancia o edificio que se le ocurriese.
Tres meses de seguimiento, establecer contactos, obtención de datos, realización de informes.
Nadie en mi entorno lo sabe, nadie conoce esta actividad, es mi gran secreto. Mi trabajo.
Necesito un buen desayuno, me dije.
Busqué los zapatos debajo de la cama.
El té del buffet del hotel no estaba mal…
