Archivar paraMayo, 2007

El bosque II

bosque

Esa interrupción repentina, ese vacio ardoroso, apasionado e impetuoso hizo fluir el néctar por mi interior. Mi esencia chorreaba entre mis muslos, por la cara interior de mis piernas,mis pechos estaban hinchados por la excitación y Jon estaba empalmadísimo, su polla bamboleaba erguida, esa oscilación obscena me puso muy cachonda. Me resultó fácil subir hasta la gran rama que albergaría nuestra fogosidad, metí entre las cortezas del tronco, los dedos de los pies para subir; en alguna ocasión se desprendieron por el peso de mi cuerpo, produciendo en mi en cada resbalón un respingo que recorrió mi espalda, azarándome y haciendome temblar, excitándome aún más, me agarraba muy fuerte en el tronco y poco a poco llegué. En el último paso Jon me tendió su fuerte mano y tiró de mí.

Nuestros cuerpos se pegaron, aplacando el vértigo, encontrando la calma, la ternura, la delicadeza, el mimo. Dimos paso a los besos, electrizantes, arrebatadores, nuestras lenguas jugaban, era una espiral muy dulce , las caricias cada vez más intensas. Jon tenía su polla muy dura, rozaba con ella mi vientre. Acaricié mi coñito buscando la humedad para empapar mis dedos y con ellos muy mojados, con las yemas acaricié suavemente desde sus huevos hasta su glande, volví a llevar mis dedos a mi chochito y continué, notaba como Jon respiraba cada vez más agitado. Con sus brazos me rodeaba a mí y se cogía al tronco del árbol aprisionandome, para no caernos. Flexionó un poquito sus piernas y me la metió toda , su verga dentro de mi, resbalando, bailando, serpenteando, yo apreté mis muslos, mi vagina para tenerle atrapado, para que no se fuese, para quedar eternamente así, follada, follando…

Los gritos de placer se ahogaban en mi garganta, no quería más que oir su respiración, su postura casi imposible también tenía sonido, casi imperceptible pero mágico; llenaba mi espíritu. Mordió mi cuello y yo sus labios hasta hacerle sangre, sangre calida que chupé mientras me asía fuerte con mis manos detrás de mi espalda abrazando el tronco que también chorreaba resina pegajosa que se adería a mi piel como caramelo.

Los ojos de Jon brillaban, sus movimientos se hicieron más rápidos, más bestiales, sádicos, casi irracionales.

Me gustaba como me estaba follando, me sentí tan indefensa y tan henchida al mismo tiempo que me corrí, me corrí, me corrí muchísimo, mucho, más que nunca.

Grité, no pude contenerme y Jon se convulsionó, sacudiéndome una y otra, una y otra vez, corriéndose, llenándome con su esperma, su leche caliente me quemaba…

El bosque I

BOSQUE

Completamente desnudos y descalzos, Sentirnos salvajes como los animales. Lo habíamos hablado muchas veces, queríamos limpiar nuestras almas y disfrutar únicamente de nuestros cuerpos y la naturaleza.

Ver así, desnudos, entrelazando nuestras manos; el cielo, los árboles y sentir el aire fresco en nuestras pieles cálidas y mirar como zarandeaba las copas de los robles, las hayas y las secuoyas.

Sin palabras, tan solo miradas, caricias, besos, gestos; sintiendo, siendo, viviendo.

Los olores del bosque me embriagaban, tumbada sobre la húmeda hierba, mirando el cielo azul, con los brazos totalmente extendidos, con las rodillas en mis pechos y mis pies sobre su torso, apoyados mis muslos sobre sus piernas, me penetró llenándome completamente.

Sus músculos se marcaban aún más en cada movimiento hacia mi, se mordisqueaba sus labios, su lengua los recorria y me follaba como tantas veces habíamos hablado, sin piedad, brutalmente, cada vez con más fuerza, cada vez más llena de él.

Ni una sola palabra, solo nuestras miradas, nuestros ojos brillaban con el reflejo del sol, me sentía muy dichosa, libre y muy excitada.

De pronto se quedó quieto, salió de mi, me cogió de las manos ayudándome a levantarme y me guió tras de sí para que trepase a un gran tronco de un árbol…

Los dos para mí III

Alex y Jon

Me quedé totalmente relajada después del polvazo tan espectacular que disfrutamos los tres juntos.

Ahora nos duchábamos en el gimnasio que Alex habilitó en la planta baja de su acojedora casa.

El gel resbalando por nuestras pieles, las caricias formando espuma blanca en nuestros cuerpos. Los tres de nuevo muy excitados, mis pezones estan duros, mi humedad se mezcla en mi coñito con el agua de la ducha, que resbala entre mis labios y Alex al acariciarme, distingue muy bien cual es mi humedad y cual es del agua de la ducha; así me lo susurró al oido, enervándome todavía más mientras el brillo de los ojos de Jon clavados en mis ojos parecen pedirme algo . Muy juntitos los tres en la ducha ducha hidromasaje, encerrados en esta esférica cabina de cristal, disfrutando de nuestros cuerpos calientes, gozando cada segundo. Me pongo de cuclillas, con las piernas bien abiertas, para lamerles a los dos la polla, me agarró con cada mano a cada una de ellas sintiendo todo el poderío que tienen.

El tamaño y el grosor de la polla de Alex y Jon son diferentes. Quiero disfrutar a tope con ellas, así que les imploro que las unan y las puntitas se rozan. Meto mi lengua entre esa unión y comienzo lentamente a lamer una y otra, una y otra, lentamente, muy despacio, saboreándolas, disfrutando de cada surco de sus pieles, de los bultitos que forman las venas que bombean la sangre que hace que esten así de duras. Sigo lamiéndolas por todos los lados, gozando, y mientras lamo la polla de Alex la de Jon roza mis mejilla, mi nariz, choca contra mi barbilla, contra mis labios como queriendo entrar en mi boca y les miro a ellos, a Alex y a Jon que se acarician y se besan desenfrenadamente. El ritmo de nuestros besos va aumentando. Jon consigue meter su gruesa polla en mi boca y Alex busca un hueco también por donde entrar. Las dos no caben en mi bokita pero mantienen una lucha por estar, por entrar. Esa lucha que mantienen desencadena un orgasmo muy placentero en mí y el agua cálido que resbala por mi clítoris, por mis labios se vuelve la caricia perfecta del elemento agua.

Me levanto y me pego al cristal de la ducha, Alex me penetra por detrás y Jon folla el culito de Alex y los tres gemimos. Yo estoy tan cachonda que vuelvo a correrme en seguida.

Los dos para mí este maravilloso día, los dos han sido míos y dejo que ellos continúen follándose, como cuando llegué al jardín esta tarde, ellos dos solos.

Salen de la ducha y se tumban en la cama y se follan y les miro envuelta en el albornoz de Alex,hasta dormirme agotada en el sofá .

Los dos para mí II

Los dos para màII

Los tres estábamos ardiendo, entregados en darnos placer, en el goce del otro.

Jon me giró, giró mis caderas, mi culito en dirección a su miembro, al instante noté su lengua recorrer mis húmedos labios deslizándola por todo mi chochito, por todo mi culito sin control,excitándome más que nunca.

Tenía a Alex atrapado en mi boca, resbalando con toda su polla en mi paladar, mi lengua, mis labios. Alex tiene un sabor inconfundible, me gusta lamerle, saborearle, sabe deliciosamente bien. Mientras Alex movía su miembro dentro de mi boquita entrando y saliendo, acariciaba las nalgas de Jon que seguía penetrándome con su lengua.

Estaba totalmente abierta de piernas, cada milímetro de mi piel gozaba de unas sensaciones extraordinarias con las miradas,los besos y las lamidas que me daban a mí y que se prodigaban entre ellos.

Jon apretó mis caderás ahora más fuerte y me menéo, me llenó toda.Su polla gruesa dentro de mi me hacía flotar. Me corrí al instante, los dos follándome, gémi sin parar con cada oleada de placer, Alex se derramaba, su semén llenó mi boca mientras Jon no paraba , seguía follándome frenéticamente. Estaba sintiendo un inmenso placer, un orgasmo tras otro pues Jon seguía y seguía, los tres emitíamos gemidos desacompasados, unos gemidos muy excitantes que se mezclaban y nos elevaban. …

Los dos para mí I

pool

No había avisado a Alex que iría a verle, así que  al entrar en el jardín procuré que mis movimientos, mi presencia, no interfiriesen en ese momento tan apasionado que demostraban estar gozando. Mi vestido de seda se deslizó por mi piel hasta caerse ligeramente al suelo. Mis pechos quedaron desnudos.Alex y Jon volvieron sus caras pegaditas hacia mí y siguieron jugando con sus lenguas, mordiéndose uno a otro los labios, eso me excitó muchísimo.

Caminé despacio, insinuándome, moviendo mis caderas a cada paso. Me paré justo en el medio del largo de la piscina y me senté sumergiendo las piernas en el agua hasta las rodillas. Mis zapatos de tacón pronto se llenaron de agua, excitante sensación que me puso aún más caliente. Me acosté haciá atrás y ladeé mi cabeza para ver a Alex y Jon besarse. Sus lenguas se entrelazaban.

 Jon con su fuerte mano masturbaba a Alex que tenía la polla muy erguida. Jon también estaba muy empalmado, yo no les quitaba ojo, estaba muy excitada viéndolos. Llevé mis manos a mis pechos y comencé a acariciármelos a estrujármelos mientras seguía comtemplando cada movimiento de los dos.

Jon acercó su gordísima polla al muslo de Alex. Me humedecí muchísimo al verlo, me puse más caliente.

Acaricié mi abdomen, mi pubis y mis deditos comenzaron a recorrer mis húmedos labios, a resbalar entre cada pliegue. A punto de correrme a cada roce con mis dedos en mi clítoris. Estaba muy excitada, muy cachonda.

Se susurraron algo que no pude oir. Me encantaba verlos así, excitados, desnudos, morenos.

Se separaron un poquito mirándose fijamente a los ojos y al ponerse de nuevo uno frete al otro sus pollas se chocaron, me miraron sonriéndome, tuve que contenerme, no quería correrme aún, quería seguir así, en ese punto de excitación, al borde del climax, en el borde de la piscina. Me quité lentamente el tanguita; sus gruesas y enormes pollas se rozaban una contra la otra.

Me penetré con un dedito, deseaba esas enormes pollas, los deseaba a los dos, y al mismo tiempo quería verlos follándose. estaba ansiosa, tenía la respiración muy agitada.

Gateé sobré el cesped con los zapatos de tacón completamente mojados al igual que yo lo estaba, muy húmeda, y me acerqué poco a poco donde ellos.

Alex me ofreció su polla y le chupé el glande muy despacio al tiempo que mi mano agarró con todas mis fuerzas la verga de Jon, mientras ellos se comian las boquitas el uno al otro…

Sueños

sueños

Mientras duermes comienzo a darte besos y suaves caricias por todo el cuerpo, muy lentamente. Me deslizo en ti por todos los rincones, mis labios te recorren, buscando todo de ti, buscando tu polla, para excitarla, para que se ponga dura como a mi me gusta . Y a medida que lo consigo, que se va poniendo tiesa y gorda me excito más y más, es entonces cuando no me puedo refrenar, así pues la lamo, desde la base hasta la puntita, desde la puntita hasta la base, noto como tu respiración se hace más intensa y me pone muy cachonda. Meto el glande en mi boquita y lo chupo, lo chupo y lo succiono una y otra vez, jugueteando con mi lengua sobre el y a continuación la meto toda lentamente en mi boca. MIs labios recorren despacio la punta de tu polla y voy bajando por todo tu tronco duro y grueso, excitado sintiendo todas tus venas, toda la dureza que tienes, todo tu poderio que me hace perder la cabeza y que mi cuerpo arda de deseos.

Mi excitación hace que te coma más y más rápido, mi boca se llena de ti y se perturba sin ti, te como, te beso, te lamo, te chupo, mi lengua no puede estarse quieta, recorre tu polla intensamente, saboreándola, disfrutando, gozando y tú soñando.

De pronto te corres en mi boca, siento el calor de tu semen en mi lengua, en mi garganta, en mi paladar, te corres en mi como nunca antes lo has hecho.

Soñando…

Viaja por mi piel II

SPORTAbri la cristalera corredera que da acceso al jardín, las camelias rojas y rosas estaban expléndidas. El viento zarandeaba las hojas de los árboles y producía ondulaciones en el agua de la piscina. Hacía calor, cenábamos allí afuera, estaba encantada de compartir esa noche con él, la eufonía de sus experiencias me transportaban como si hubiese vivido con el todo lo que me contaba.Cruzó sus manos cogiendo el borde de la camiseta y alzó los brazos para sacársela, dejando desnudo su musculoso torso, sus brazos fibrosos, su abdomen marcado que me estimuló y enardeció en un segundo.

El seguía contándome su periplo, mil anécdotas que me gustaba oír salir de sus labios.

Mi piel ardía, nos mirábamos, mientras cada uno de nosotros seguía a lo suyo; el narrándome y acomodándose, recostándose relajado sobre el respaldo de la silla y separando sus piernas vigorosas y yo muy despacio quitándome la blusa, dejando mis pechos desnudos, bajé mi pantalón insinuándome, mostrándole todo mi pubis, pues no llevaba braguitas.

Me senté posando los pies en el asiento y con las piernas muy abiertas comencé a acariciar mis mejillas, mi barbilla, mi cuello con las yemas de mis dedos, escuchando y mirando a Alex en todo momento. Lentamente deslicé mi dedo índice de una mano entre mis pechos en línea recta hasta llegar al ombligo, al mismo tiempo que con la otra mano acariciaba el interior de mis piernas. Estaba muy excitada y húmeda, mi dedo índice ascendía esta vez dibujando eses hasta llegar de nuevo a mi barbilla, hasta mis labios y con mi lengua lo rodeé, lo mojé y lo llevé a un pezón, exaltándolo, haciendo que se pusiera duro, regresó de nuevo el dedo a mi boca y esta vez lo chupé como deseaba chupar el miembro erguido de Älex que se hacía ya notar debajo de sus mayas deportivas.

Los dos estábamos supercalientes.

Chupé mi dedo mientras me seguía acariciando más inténsamente con mi otra mano, presionando mis muslos como podía en esa postura. Me llevé el dedo húmedo directamente a mi clítoris hinchado y muy caliente y con delicadeza lo rocé despacito, estaba extasiada. Alex seguía con su descripción de los hermosos y verdes lugares que recorrió, su voz ahora de excitación y su mano apretando su polla por encima de ese pantaloncito y mirándono. Clair de Luna sonaba, los violines el calor de la noche, me estrujaba con sensualidad mis pechos para el , para excitarme más, deseando sus caricias, deseando follarle.

-Ven aquí.- me dijo.

-Alexxx.-respondí totalmente cachonda.

Me puse de cuclillas entre sus piernas, me agarré a sus rodillas y me dió todo su pene tieso, grueso, caliente. Acarició mi cara con él, al pasarlo entre mis labios saqué la lengua para mojárselo. Golpeó con su polla dura mis labios y chupé su glande, saboreando cada relieve, cada surco de su piel, mientras dos de mis dedos jugaban dentro de mi vagina, los movía procurándome más placer. Alex acariciaba mi pelo y movía su cadera hundiéndome su verga en mi boquita, la tenía muy gorda me llenaba toda mi boca, hasta mi garganta.

Acarició mis hombros, el violín de esta pieza de música hacía más intensos estos momentos.

Acarició mis brazos y me agarró las muñecas alzándonos a la vez, poniéndonos de pie, yo desnuda y él con sus pantalones y su boxer en los tobillos.

Me giró, aparté las cosas de la mesa y me eché sobre ella. Alex me penetró con fuerza, me llenó y sentí una gran oleada de placer. Cuanto más dentro de mi estaba, más sonoros eran mis gemidos, no quería contenerlos, quería gritar y en cada embestida, me mojaba más y más, más y más…

No parábamos y nuestro ritmo se aceleró, agitado y cada vez más rápido, como nuestros corazones, como nuestra respiración, más rápido, más rápido…

Me corría mientras le escuchaba gemir y él se corrió conmigo.

Viaja por mi piel I

sueñoConduciendo como una loca, con la música muy alta y fumando sin parar. Cantando cada uno de lo temas del único cd que llevaba el discman y que se repetía una y otra vez. De vez en cuando bajaba la ventanilla para que se escapase la gran nube de humo que se iba formando con la suma de una calada tras otra de los cigarrillos rubios que fumaba hasta el filtro en el trayecto que me separaba de mi casa a casa de Alex.Hacía meses que no nos veíamos.

Estaba muy excitada de pensar en su imponente físico, su mirada dulce y gris, su voz penetrante…

Acababa de llegar de Birmania y me había traido un regalo; eso fue lo que me dijo por teléfono.

Me di cuenta llegando a casa de Alex que ni tan siquiera me había puesto una braguita. Este hombre hace que pierda la cabeza, me agita, me seduce, me inquieta tanto que parece un sueño, pues además viene y va como los sueños. Hoy está aquí en Madrid y mañana en la China comiéndose sushi.

Se abrió el portón sin haber llamado y mientras buscaba en mi bolso un par de chicles y atusaba un poco mi cabello rebelde Alex ya caminaba hacía mi. Sus piernas atléticas y arqueadas daban pasos en dirección a mi…

Tomé un trago largo de agua que quedaba en el botellin que estaba olvidado de quién sabe qué día en el asiento de al lado. De tanto fumar mi olor parecía el de un cenicero, Alex tan deportista y sano nunca comprende que me fume un paquete y medio a diario. Tan solo cuando salgo con él fumo bastante menos, sin llegar a terminar una cajetilla, todo un triunfo.

Pasé la lengua por mis labios y los mordisqueé un poco para enrojecerlos, ya masticaba un chicle de menta que enmascararía ese olor del tabaco por si Alex me besaba.

La última vez que estuvimos juntos, habíamos discutido por mi culpa.

Me abrió la puerta del coche.

-Dana tenía ganas de verte, ¿cómo está la carretera, mucho tráfico?.- me pasó el brazo rodeándome los hombros y apretándome contra el.

Giré mi cabeza buscando su mirada, sus labios. Alex deslizó su mano lentamente por mi espalda y siguió bajando hasta llegar a mi muslo, me lo apretó con su grande y fuerte mano y me dió un azoté excitante.

Me quité los playeros encima del felpudo de la entrada y allí se quedaron. Posé mi bolso sobre el sofá del salón, la música de Debussy sonaba y una lámpara que había traido Alex de su viaje a Venecia iluminaba ténuemente la acogedora estancia.

Alex me da paz, su manera de ser tan libre y sereno hace que me sienta la mujer más dichosa del universo.

Me fui a la cocina detrás de él. Estaba preparando un miniágape, así celebraríamos su regreso después de dos meses fuera viviendo día tras día, una y otra aventura.

Descorché una botella de vino del Duero, llené hasta la mitad cada una de las copas y brindamos.

Perderme en sus ojos es lo más maravilloso de mi vida y hacer el amor con el lo más placentero e impúdico.

Me domina como ningún otro hombre ha sabido hacer follándome, hasta dejarme exhausta, desmayada…