Abri la cristalera corredera que da acceso al jardín, las camelias rojas y rosas estaban expléndidas. El viento zarandeaba las hojas de los árboles y producía ondulaciones en el agua de la piscina. Hacía calor, cenábamos allí afuera, estaba encantada de compartir esa noche con él, la eufonía de sus experiencias me transportaban como si hubiese vivido con el todo lo que me contaba.Cruzó sus manos cogiendo el borde de la camiseta y alzó los brazos para sacársela, dejando desnudo su musculoso torso, sus brazos fibrosos, su abdomen marcado que me estimuló y enardeció en un segundo.
El seguía contándome su periplo, mil anécdotas que me gustaba oír salir de sus labios.
Mi piel ardía, nos mirábamos, mientras cada uno de nosotros seguía a lo suyo; el narrándome y acomodándose, recostándose relajado sobre el respaldo de la silla y separando sus piernas vigorosas y yo muy despacio quitándome la blusa, dejando mis pechos desnudos, bajé mi pantalón insinuándome, mostrándole todo mi pubis, pues no llevaba braguitas.
Me senté posando los pies en el asiento y con las piernas muy abiertas comencé a acariciar mis mejillas, mi barbilla, mi cuello con las yemas de mis dedos, escuchando y mirando a Alex en todo momento. Lentamente deslicé mi dedo índice de una mano entre mis pechos en línea recta hasta llegar al ombligo, al mismo tiempo que con la otra mano acariciaba el interior de mis piernas. Estaba muy excitada y húmeda, mi dedo índice ascendía esta vez dibujando eses hasta llegar de nuevo a mi barbilla, hasta mis labios y con mi lengua lo rodeé, lo mojé y lo llevé a un pezón, exaltándolo, haciendo que se pusiera duro, regresó de nuevo el dedo a mi boca y esta vez lo chupé como deseaba chupar el miembro erguido de Älex que se hacía ya notar debajo de sus mayas deportivas.
Los dos estábamos supercalientes.
Chupé mi dedo mientras me seguía acariciando más inténsamente con mi otra mano, presionando mis muslos como podía en esa postura. Me llevé el dedo húmedo directamente a mi clítoris hinchado y muy caliente y con delicadeza lo rocé despacito, estaba extasiada. Alex seguía con su descripción de los hermosos y verdes lugares que recorrió, su voz ahora de excitación y su mano apretando su polla por encima de ese pantaloncito y mirándono. Clair de Luna sonaba, los violines el calor de la noche, me estrujaba con sensualidad mis pechos para el , para excitarme más, deseando sus caricias, deseando follarle.
-Ven aquí.- me dijo.
-Alexxx.-respondí totalmente cachonda.
Me puse de cuclillas entre sus piernas, me agarré a sus rodillas y me dió todo su pene tieso, grueso, caliente. Acarició mi cara con él, al pasarlo entre mis labios saqué la lengua para mojárselo. Golpeó con su polla dura mis labios y chupé su glande, saboreando cada relieve, cada surco de su piel, mientras dos de mis dedos jugaban dentro de mi vagina, los movía procurándome más placer. Alex acariciaba mi pelo y movía su cadera hundiéndome su verga en mi boquita, la tenía muy gorda me llenaba toda mi boca, hasta mi garganta.
Acarició mis hombros, el violín de esta pieza de música hacía más intensos estos momentos.
Acarició mis brazos y me agarró las muñecas alzándonos a la vez, poniéndonos de pie, yo desnuda y él con sus pantalones y su boxer en los tobillos.
Me giró, aparté las cosas de la mesa y me eché sobre ella. Alex me penetró con fuerza, me llenó y sentí una gran oleada de placer. Cuanto más dentro de mi estaba, más sonoros eran mis gemidos, no quería contenerlos, quería gritar y en cada embestida, me mojaba más y más, más y más…
No parábamos y nuestro ritmo se aceleró, agitado y cada vez más rápido, como nuestros corazones, como nuestra respiración, más rápido, más rápido…
Me corría mientras le escuchaba gemir y él se corrió conmigo.
ricky dicho:
on 04/11/2007 at 3:21
mandame fotos tuyas desnudo mmm
rok dicho:
on 07/01/2008 at 16:12
me gustaria tener eso entre mis manos……….puf………