Eran más de la una de la madrugada, pulsé el dispositivo para que bajase el portón del garaje. Al fin estaba en casa. Me quité el cinturón de seguridad que tanto odio ponerme y me giré para recoger de los asientos traseros todos los libros, cds y el bolso. La bicicleta estaba apoyada en una de las
paredes del frio garaje, hacía dos meses en el mismo sitio. Desde entonces no había salido a pasear con ella, no había tenido tiempo.
Con los dos brazos y manos ocupadas, cargada por completo traté bajar la manilla de la puerta con el codo una y otra vez hasta lograrlo. Entonces percibí un agradable aroma a rosas. Al empujar la puerta con el culito y abrirse completamente , ví todo el suelo cubierto de pétalos; ascendían por las escaleras que dan al hall principal, me descalcé esbozando una sonrisa que de pronto distendía mi ofuscación acumulada en este día de intenso trabajo.
-¿Jeam?.- Un par de cds resbalaron cayéndose al suelo y no quise destrozar el sendero tan hermoso que me había encontrado, tan lleno de ternura y excitación que ahora embriagaba mi cuerpo.
Posé los libros al borde del camino de perfumados pétalos y me descalcé con la intriga de saber cuál era el final del manto delicadamente colocado de rosas que estaban a mis pies.
En cada paso que daba se pegaban a la planta de mis pies los aterciopelados pétalos produciendo en mí una sensación muy relajante y mágica. Cuando llegué al hall vi que cientos más ascendían perdiéndose en la entrada de mi habitación.
Estaba segura que había sido Jeam, pues era él, el único que tenía la llave de mi casa.
Cada peldaño que subia, más relajada y entusiasmada estaba.
Al llegar a la puerta de mi dormitorio el olor a rosas era más penetrante aún, más intenso.
Sonaba Sarah de Bob Dilan.
Jeam estaba esperándome cubierto de espuma en la ésférica y burbujeante bañera, su mirada me enardeció, su pelo negro azabache, su cuello fuerte y sus hombros musculosos sobresalían de entre la espuma.
Entonces sálió desnudo como un Adonis resbalando sobre su piel la blanca espuma y se sentó en el borde de la bañera, extendió su brazo y me cogió de la mano acercándome a él con mucha suavidad y comenzó a desnudarme y besarme.
Me sentía princesa, notaba las burbujas de aire en mis muslos, en mi sexo y mi esplada y las caricias de Jeam por todo mi cuerpo hicieron que mi mente volase, apartando todo el cansancio, todo el agotamiento, transformándolo en pasión,. Dulcemente me penetró y cada movimiento de nuestros cuerpos hacía que el agua de la bañera mezclase en pequeñas olas los pétalos que se desprendieron de mis pies y la espuma que Jeam me había preparado. Resbalaba dentro de mí con suma delicadeza, notaba su polla muy dura acariciádome las paredes de mi vagina, llenándome de un placer desconocido, delicioso, gozoso, distinto.
Bob Dylan sonando, sonando, ésta vez Hurricane aceleró nuestro compás de movimientos lujuriosos, nuestros gemidos se dispersaban por todo el baño aunándose a el sonido de la armónica y la bateria, aumentando más y más nuestras pulsaciones, nuestro gozo…
Pétalos
2 comentarios »
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Lariz dicho:
on 25/07/2008 at 20:15
Muy suave, sexy, interesante sublime… exitante, sencillamente genial.
Tsuki dicho:
on 03/09/2008 at 16:50
Escribes que te cagas! Como describes las cosas…leyendolas se me pasa la exitación que explicas que tienes en las distintas historias me mojo imaginandome que tus parejas en esas historias son chicos a los que deceo o con los que tengo relaciones sexuales. Tambien me gusta como en algunas historias tienes relaciones con chicas..Geniales las historias..sigue escribiendo!